Una joven prometedora (2020), Emerald Fennell

Una joven prometedora (2020), Emerald Fennell

NO METOO QUES

 

 

La paranoia es, quizá, el verdadero tema de la película. Un tema plenamente americano, por otro lado. EE UU es el país de la paranoia, de las cazas de brujas (la última, el metoo), del mccarthismo, del culto a las armas, indispensables para defenderse de no se sabe muy bien quién. Cassandra es muy americana, en esto.

 

 

Esta película, como todas, la podemos valorar desde dos perspectivas al menos. Una, la del entretenimiento, donde se puede decir que la película cumple, es resultona y entretiene. Sin exigirle demasiado, eso sí. La otra, la del sentido y el interés de lo que nos cuenta, donde es, en mi opinión, muy fea, antipática y pobre. Es, desde este punto de vista, un vehículo para la expresión del feminismo más radical y obtuso. Lo que vemos es el resentimiento de una persona (mujer) dirigido contra los hombres, todos metidos en el mismo saco. Y, curiosamente, también contra las mujeres, a las que parece que la directora mete a la fuerza, de nuevo, en ese saco. Todos y todas son malas personas, si nos atenemos al retrato que se hace de ellos. La única persona que se salva, además de la protagonista, es una transexual. No sé qué querrá decir esto. Y ojo, vista desde fuera, esa protagonista resulta cualquier cosa menos simpática y buena. Todo lo contrario.

 

A mí, ver a una persona seducir a otras para luego juzgarlas y condenarlas sistemáticamente me choca bastante. Se me viene a la cabeza el famoso caso de George Michael, al que un policía arrestó por conducta indecente, porque entró al trapo en su trampa en unos baños públicos. Es que casi me da igual qué pasara exactamente ahí (digo casi porque sí había algo censurable en la conducta de Michael, es que tuvo lugar en “público”). Creo que lo esencial, lo "peligroso", es que este hombre, esta persona, quería follarse a otra. Y esto, hoy en día, está mal visto.

 

No me entendáis mal, sé que seducir y violar no son la misma cosa. En esta película se habla, en principio, de lo segundo. Que obviamente es un crimen, un acto de agresión y violencia ilegal. Pero creo que esto no es, en el fondo, lo que se acaba discutiendo aquí. 

A una chica la violaron, sí, pero a Cassandra (la seductora) no. ¿De qué va Cassandra? ¿Qué le pasa a ella con los hombres? 

Este es el tema, en mi opinión. Pero no se toca en la película. Porque de hacerlo, no podríamos evitar hablar de una mujer tan perturbada, en cierto sentido, como los violadores del vídeo. Una sádica, como mínimo. Una persona que no parece poder relacionarse con los hombres (o con las mujeres, que para el caso es lo mismo). Que busca, en realidad, confirmar sus paranoias, más que encontrar el amor. 

La paranoia es, quizá, el verdadero tema de la película. Un tema plenamente americano, por otro lado. No feminista. EE UU es el país de la paranoia, de las cazas de brujas (la última, el metoo), del mccarthismo, del culto a las armas, indispensables para defenderse de no se sabe muy bien quién. Cassandra es muy americana, en esto.

 

Los argumentos feministas se desmontan fácilmente, si queremos ponernos pesados con ello (como digo, aquí no se trata de feminismo, sino de paranoia). 

El argumento, repetido aquí por los violadores y mirones, de que eran críos, me parece más complicado de lo que nos quiere hacer ver la directora. Porque es verdad que unos posadolescentes como ellos están aún por terminar de formar, moralmente. Esto no disculpa al violador, porque como es evidente no todo inmaduro va por ahí violando. Pero sí que permite entender algunas cosas. La dificultad para hacer lo correcto, cuando se es testigo de un delito, por ejemplo. Porque la ignorancia es un factor a tener en cuenta. Y también el miedo. Miedo a ser diferente, marginado, si no se pliega uno a la voluntad de la masa. Esto es quizá lo que les pasa al pediatra y a la chica que intentan negar lo que vieron. Miedo a distanciarse de la masa, a tener voz propia, con los riesgos que esto conlleva: la exposición a la crítica (en el mejor de los casos, en el peor, el aislamiento social y el linchamiento). Lo más fácil, para los que no están muy seguros de sí mismos, de sus valores (porque estos deben de ser frágiles), es seguir la corriente.

 

En fin, si nos esforzamos mínimamente acabamos por percibir la superficialidad y el maniqueísmo de esta película, así como el discurso paranoide que hay detrás de la actitud de Cassandra (y de la directora).

 

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