Una familia normal (2023), Per Hanefjord

LA DEFENSA DE LOS PADRES

 

 

No es posible dejar en manos de otros la defensa de los hijos. Si la “función paterna” faltara, los hijos tendrían dificultades para defenderse  a sí mismos.

 

 

Stella es una adolescente de quince años. En un campamento de verano, es violada por un profesor y sus padres, por razones que quizá no vienen al caso, deciden que por el bien de su hija es mejor no denunciar al agresor. Algunos años después Stella comienza una relación con otro hombre mayor que ella. Un día éste aparece muerto, y a ella se la acusa de haberlo matado, por ciertas pruebas que la sitúan en el momento de la muerte. Lo que ocurrirá entonces, el modo como sus padres actuarán en esta crisis familiar, plantea cuestiones en torno a la naturaleza de la paternidad y a la educación de los hijos. 


Varias son la cosas que me han llamado la atención de esta historia. La primera se refiere al personaje adolescente, a toda la serie de decisiones que le conducen a ponerse en una situación potencialmente problemática (no ya peligrosa), y al modo como se conduce en ella. Es decir, los hechos que desencadenan el drama. 

Lo primero que se me ocurre, al pensar en la horrible experiencia de Stella, es que lo más habitual, cuando se intenta explicar el hecho de una violación, es poner el acento en la responsabilidad de los implicados, bien sea la del agresor bien la de la víctima. Porque lo cierto es que éste es sólo uno de los enfoques posibles. A mí me interesa otro, tangencialmente apuntado en la serie. Es el de la dificultad del individuo para defenderse, cuando se encuentra en una situación de peligro. 


Aquí, este problema psicológico aparece explicitado con varios propósitos aparentes. Tiene una función en la trama, y paralelamente expresa una ideología. Hay en la serie una línea dramática centrada en el proceso de evolución del personaje de Stella, la víctima. En esa línea, se busca provocar algo en él, un cambio, que ocurrirá justamente a partir de la explicitación de su problema. Éste cambio que se explica desde la teoría de la técnica terapéutica: en una escena, la psicóloga que habla con ella le explica a Stella que una víctima de violencia puede ser incapaz de defenderse porque así funciona la mente, “a veces”. Lo que ella hizo fue natural, no había otra cosa que hacer: no podía defenderse. Mediante esta intervención la psicóloga quiere curar a la víctima de su culpa, para que así logre evolucionar. La serie no busca, más allá de este fin dramático, dar con un saber, entender realmente a Stella y, más en general, esa particular forma de inhibición que sufren algunas víctimas. Todo esto se da por sabido. 

Además, se juega con el fenómeno de la parálisis ante el peligro para justificar al personaje, apuntándose como decía el tema de la responsabilidad y eximiendo de ella a Stella, en este caso. La elección responde a motivos ideológicos, pues así se informa sobre las verdaderas responsabilidades. Al final, la experiencia se da por tramitada en la lectura de que Stella fue víctima de su agresor.

 

Yo pienso que, con independencia de que la explicación dada por la psicóloga (y/o por la serie) sea cierta, a las víctimas, y a todos los interesados en saber, en general, les van a quedar algunas dudas del porqué de las cosas. ¿Por qué el individuo se protege no haciendo nada?, ¿es cierto que una persona se está protegiendo al no actuar? (Y ya en otro nivel de ambición, cabría esta pregunta: ¿por qué el individuo se pone en situaciones así?, o incluso: ¿todos los individuos lo hacen?). 

La inacción podría tener su lógica, si no fuera porque ello conduciría, en un caso como éste, a ignorar un peligro presente. Además, ¿por qué unos actuarían así, paralizándose, y otros no? Es un tema que daría de por sí para un artículo, que versaría, entre otros, sobre la presencia en el ser humano de respuestas instintivas, o sea, biológicas, contrapuestas a otras de nivel superior, psicológicas (al fin y al cabo, lo que la psicóloga le dice a Stella es que ella actuó sin pensar, esto es, instintivamente). Según esta línea de análisis, se podría argumentar que la inhibición de Stella ante su atacante obedecía quizá a la “intención” de proteger su cuerpo, antes que su mente. O sea, que al individuo no le importaría tanto el efecto psíquico de una agresión en curso, que sin embargo es sabido que puede ser de mucho mayor alcance temporal que el físico. Habría que suponer, de nuevo, que el individuo estaría dispuesto a sufrir cualquier tipo de daño psíquico con tal de evitar el físico.

Aquí no me interesa hablar de esto más allá de introducir la idea de que, en la situación vivida por Stella, actuaron otras fuerzas, no biológicas sino psicológicas, más difíciles de aprehender a la hora de explicar su comportamiento (y habría sido muy difícil, dicho sea de paso, ayudar terapéuticamente realmente a esta paciente sin haberlas tenido en cuenta. Concretamente, el cambio vivido por ella gracias a su toma de conciencia en esa sesión con la psicóloga jamás habría ocurrido tal como nos lo muestran, ya que habría faltado el trabajo de la paciente sobre los motivos inconscientes subyacentes al problema, los verdaderos motivos detrás de su comportamiento).


Así que, ¿por qué se paraliza Stella, realmente? ¿Es verdad que ciertas situaciones paralizan, así sin más?, o mejor dicho: ¿reacciona el ser humano igual que un animal cualquiera, en casos como éste? ¿Hay algo más que decir, al respecto? 

Para no entrar en consideraciones que, repito, no son las que me interesan aquí, me centraré en lo psíquico, lo que está más desarrollado en el ser humano. Quiero pensar aquí qué motivos psicológicos puede haber detrás del comportamiento de Stella ante su violador. Suponiendo que no sea el miedo a futuras agresiones (más graves que la violación en sí) lo que la paralice, ¿por qué decide no defenderse? Si pensamos la situación desde lo psíquico, y tenemos en cuenta que en el ser humano esto implica el aprendizaje, entonces la respuesta lógica a la última pregunta será que Stella no ha aprendido a defenderse. 


Es que el ser humano hace sólo lo que ha aprendido. Apenas si sabe llorar y buscar la teta de su mamá cuando ha nacido. No se me ocurren otras conductas instrumentales innatas. Y la autodefensa es justamente una de esas cosas que debe aprender. No tanto la “técnica” como el concepto. Es la idea de la autodefensa, como forma de relación con el otro, la que el individuo debe aprender. Pues éste se defiende del otro, de la aparición del otro en su mundo, que le impone límites más o menos dolorosos.  Y al otro se lo conoce a través de la interacción con los padres, primeros otros. Concretamente, es de (los excesos de) los padres de quien el individuo aprende a defenderse primero. Y estos se lo “enseñan”, como todo lo demás. La función paterna se lo enseña, para ser precisos. Es el corte que esta función produce, barrera que protege al hijo de los excesos de su madre (que como primer vínculo con el mundo es también su primera amenaza). La función paterna se constituye así, por extensión, en símbolo de protección contra cualquier exceso o amenaza, vengan de donde vengan (entendido por exceso todo acto del otro no deseado por el individuo, incluso si es de amor).


El hijo hace lo que sus padres hacen: si ellos le defienden, él se defiende. Si no, no (o quizá se “defienda” no haciendo nada, como Stella). A Stella la encontraríamos, pues, en un escenario de indefensión aprendida: ella no habría aprendido de sus padres que podía defenderse. Como contraparte de esto se podría decir que los padres sido sus primeros abusadores, lo cual se vería en la manera como manejan el incidente de la violación de su hija. Literalmente habían decidido no defenderla. Implícitamente, habían desoído a su hija y la habían desvalorizado, dando prioridad a su propia ideología (sobre lo que es más importante, la no defensa en este caso) sobre la de ella (en torno a la importancia  de su dolor). Sería otra forma de agresión y de abuso, y supondríamos que esta habría sido la tónica de su relación, de ahí el desenvolvimiento de Stella en los hechos de la serie. Stella sería una persona indefensa, que ante el peligro reaccionaría no defendiéndose. 


Llama la atención, finalmente, el vuelco en la actitud de esos padres. La forma como deciden afrontar las últimas dificultades de su hija sorprende. Pero aunque no es coherente con su carácter, con lo mostrado en los hechos anteriores, y en este sentido sería un fallo dramático, aquí interesa explicar su sentido, más que señalar ese tipo de cuestiones creativas. Es, en pocas palabras, un modo más acorde con el ejercicio de la función paterna.

Cuando su hija es acusada de asesinato, estos padres reaccionan inmediatamente como si entendieran que debían defenderla. Es exactamente lo opuesto de lo que hicieron en el episodio de la violación. Así, entienden que no pueden dejar su defensa en manos de otros (de la ley externa), que es la ley interna (Ley del Padre o función paterna, en psicoanálisis) la que realmente la defenderá. Psicológicamente, la falta de esta última condiciona el concepto de autodefensa, como he explicado arriba. El entendimiento de las normas (el medio como los individuos se relacionan entre sí), no es posible sin la incorporación de esa ley interna desde la función paterna. La autodefensa es, como decía, otra de las formas de relación con el otro, y como tal, quedaría fuera del individuo si esta función faltara.


Los padres de Stella incurren en varias transgresiones con tal de proteger a su hija, como nos muestra la serie. Desde el punto de vista de la ley externa hacen todo mal, interfiriendo en el proceso legal que se pone en marcha para impartir justicia. Pero, ¿quién podría defender mejor a Stella que sus padres?, ¿quién iba a pensar primero en ella? Los individuos humanos piensan, no actúan instintivamente. En este caso, si la serie se atuviera a la idea que sustentaba todas las decisiones críticas de la parte de la violación (tanto la de Stella como las de sus padres), los padres habrían evitado exponerse a (futuros) problemas con la ley, huyendo de cualquier transgresión para protegerse a sí mismos, en una reacción equivalente a la de la parálisis ante el peligro. Al no hacerlo estaban demostrando que el pensamiento primaba sobre el instinto: su actuación era el producto de su ideología, de la priorización de una idea sobre otra (la de la protección de su hija sobre la de su propia protección), no de un instinto o conocimiento innato, inmodificable como tal. 

 

0
Feed
© 2024 Cine al Diván Todos los derechos reservados
Producido por BeeDIGITAL