The Vanishing (1988), George Sluizer

The Vanishing (1988), George Sluizer

AMORES MORTALES

 

 

La película se podría ver como una metáfora de las relaciones “mortales”, en las que dos personas se fusionan hasta prácticamente “desaparecer”. Saskia ya había desaparecido antes de ser secuestrada. Estaba “perdida” en su relación con Rex. Rex no “existe” si no está con ella.

 

 

Rex perdió a su novia en una estación de servicio, tres años atrás. Ella simplemente desapareció. Él estuvo siempre convencido de que había sido secuestrada por un hombre con el que se la vio hablar en la estación, mientras él esperaba en el coche. 

Durante esos tres años Rex ha estado obsesionado con encontrarla, con saber qué ocurrió, si sigue viva o si no. Ha recibido mensajes de su supuesto secuestrador, que pedía encontrarse con él, pero que parecía estar tomándole el pelo, pues nunca se presentaba. Podía tratarse de un bromista con mal gusto, y nada más. Hasta que le conoció, y fue evidente que decía la verdad. Era él quien había secuestrado a su novia, y podía demostrarlo. 

Ahora este hombre le proponía un juego peligroso. Debía acompañarle y hacer todo lo que le pidiera si quería saber que había sido de su novia. Rex aceptó.

 

Es una historia sobre la no renuncia, en mi opinión. Es decir, sobre la imposibilidad de asumir la pérdida, de pasar pagina, como se dice comúnmente. 

Rex no pudo renunciar a su relación con Saskia, obviamente. Nunca pudo rehacer su vida tras su desaparición, investir a otra mujer lo suficiente como para tener una verdadera relación de compromiso con ella. 

Saskia, que es aquí una especie de fantasma, tampoco pudo, en su tiempo en el mundo, renunciar a Rex. Lo digo porque me parece evidente que ella estuvo tan enganchada a su relación con él como hemos visto que Rex lo estaba con ella. No se entiende de otro modo que tras un episodio tan angustiante como el del túnel, provocado por la actitud infantil de Rex, Saskia quiera aún estar con él. Me parece claro que ella no pone límites a esa relación, un punto de no retorno, una raya que al ser traspasada haga imposible volver atrás, es decir, ser perdonado por el otro. A mí me parece que ese episodio muy bien pudo haber sido esa raya. 

 

Rex y Saskia están enganchados el uno con el otro patológicamente. “Mortalmente”, se podría decir. La película se podría ver como una metáfora de las relaciones “mortales”, en las que dos personas se fusionan hasta prácticamente “desaparecer”. Saskia ya había desaparecido antes de ser secuestrada. Estaba “perdida” en su relación con Rex. Rex, como nos lo muestra la película, no “existe” si no está con ella. Quizá por eso sea lógico que acabe participando en un juego mortal, buscando, se entiende, la muerte. Porque no puede vivir sin Saskia.

 

No me parece, en conjunto, una gran película. La parte descrita me parece interesante y pienso que está bien hecha, con dos buenas interpretaciones, pero no opino lo mismo de la parte centrada en la descripción del secuestrador, al que se le dedica más o menos el mismo espacio que a la pareja. Espacio que para mí está desperdiciado.

No es que esté mal hecha, esa parte, no quiero decir esto. Es que no me parece igual de interesante su caso que el otro. Él es un psicópata, un enfermo mental grave con el que no es posible identificarse. La pareja, sin ser demasiado “normal” tampoco, es algo más cercana. Lo suficiente como para que podamos conocer, siquiera de segunda o tercera mano, a gente así. Y tampoco pienso que esta historia necesitase a ese personaje para ser igualmente interesante. Él sólo es, para mí, un catalizador, el detonante que hace falta para mostrar los mecanismos del amor mortífero de la pareja. 

La película está planteada como un thriller, una historia que debería transmitir ciertas emociones, de cierta manera. Pero no está desarrollada como debería para generarlas. Hay poca emoción, en mi opinión, en esta historia. Es muy fría. He leído por ahí que a Kubrick le pareció una película aterradora. No sé si a él esa frialdad le afectaría de algún modo. ¿La frialdad del psicópata? ¿Debería afectarnos la existencia de gente así? Puede. Pero no, difícilmente, si para llegar a nosotros la película nos ofrece a esta pareja un poco “loca” como vehículo de identificación. El silencio de los corderos funciona bien, en este nivel, por ejemplo. 

Pero también la pareja de enamorados puede resultar fría, porque es una pareja de gente sin límites. Son más un buen objeto de estudio psicológico que gente interesante, en mi opinión. De ahí que el tono general sea frío. De ahí que yo, al menos, no sienta nada. 

No entiendo qué pudo aterrar tanto a Kubrick. Gente como el psicópata existe, ¿debería eso asustarnos? Bueno, si hubiera por aquí una Starling con la que identificarse, puede que sí. Aunque tengo mis reservas. Lo verdaderamente interesante de esta historia es la lectura de que gente así (como el psicópata) sólo llega a gente como aquella pareja, gente sin límites. Pienso que otros no se dejarían “engañar”. Simplemente, no le prestarían atención, le ignorarían, tal como lo muestra la película.

 

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