The jacket (2005), John Maybury

The jacket (2005), John Maybury

HUIDA AL FUTURO

 

 

La película habla del desamparo infantil. Son varias las ideas propuestas que apuntan a ello. No sólo la orfandad de Jack, también los personajes de la niña y el niño a los que él ayuda, quizá metáforas de un intento de ayudarse a sí mismo… en su “huída” al futuro.

 

 

Jack es un soldado que ha sido herido en la guerra, y momentáneamente dado por muerto. De vuelta a su país, tras recuperarse, sufre un nuevo accidente, del que se despierta para ser acusado de haber cometido un asesinato. Se le diagnostica una enfermedad mental, motivada por sus heridas de guerra, y es encerrado en un hospital psiquiátrico. Allí experimentan con él un tratamiento agresivo (forzado), que consiste en encerrarle en un cubículo de un depósito de cadáveres, drogado e inmovilizado por una camisa de fuerza, durante varias horas. En sus encierros empieza a “viajar” al futuro, donde a la vez que descubre cómo morirá, averigua cosas que le serán útiles para ayudar a algunas personas del presente.

 

Dos son las personas a las que ayuda, básicamente. Dos niños, una cuya madre es poco capaz de cuidar de ella, y otro al que nadie ha podido hacer un diagnóstico correcto y cuya condición se confunde con el retraso mental. A la primera la conoce a su regreso de la guerra, de camino, podemos suponer, hacia su casa (como nunca llega, ni aparece nadie para aclararlo, tras su accidente y posterior hospitalización, sólo podemos hacer la conjetura). El segundo es paciente de uno de sus médicos, que le trata a él con algo de humanidad en su reclusión.

 

Es que Jack parece haber sido maltratado por la vida. En el hospital vemos lo que tiene la pinta de ser sólo un eslabón más, una última muestra de ese maltrato. 

En la guerra un niño había intentado matarle cuando él se le acercó para ayudarle. En su país una madre al parecer afectada por el consumo de alguna sustancia, poco menos que le acusaba de conducta inapropiada con su hija.

Ambas situaciones son sugerentes, dan para pensar más de una cosa. ¿Podemos culpar a un niño que es víctima de la guerra de su agresión a Jack? Seguramente no. ¿O de la reacción de una madre “confundida”? Quizá tampoco. Más bien parecería que el pobre Jack ha tenido mala suerte. No tanto por lo que le ocurre en esas dos situaciones, por otro lado tan rebuscadas. Quizá sí por lo que apunta ser un pasado de desamparo. 

Como decía arriba, no hay familia que aparezca en el momento de mayor debilidad de Jack. Está sólo en el mundo, aparentemente. 

 

Pienso que de esto trata, en suma, la película. Del desamparo infantil. Son varias las ideas propuestas que apuntan a ello. No sólo la propia orfandad de Jack, como es obvio, también los personajes de la niña y el niño a los que él ayuda, quizá metáforas de un intento de ayudarse a sí mismo… en su “huída” al futuro. 

 

En sentido estricto, orfandad no significa lo mismo que “desamparo”. Un huérfano no tiene por qué ser un desamparado. Lo primero es una situación legal. Lo segundo una posición psicológica. En pocas palabras, el desamparo tiene que ver con el fallo de la función paterna, y la orfandad con la ausencia del padre y de la madre, o de uno de los dos. Para que haya desamparo, aquella función tienen que haber fallado. 

Digo “función”, no “padre”, porque no hace falta que haya un padre o una madre reales, o sea, biológicos, para que un niño tenga “padre”. Bastará con que alguien se haya hecho cargo de dicha función, si el padre no está. Eso es lo que significa para un niño, psicológicamente, tener padre. 

 

Jack parece ser un hombre desamparado porque, más allá de que la familia no aparece cuando él lo necesita, lo cual podría significar simplemente que es un huérfano (o que se lleva mal con su familia), y teniendo en cuenta lo que he explicado arriba, a él parece haberle faltado la presencia de esa función. Lo pienso así porque veo en su viaje al futuro un intento de salvarse a sí mismo, salvando a esos niños, niños estos sí claramente desamparados, que parecen estar representándole a él, simbólicamente. 

 

No es una interpretación arbitraria. Hay una lógica psicológica, si estoy en lo cierto sobre el pasado de Jack, en el mecanismo de huída que se pone en marcha en su momento de mayor desamparo, cuando es brutalmente “torturado” por un psiquiatra sin escrúpulos, sin límites. 

El desamparo tiene que ver con la ausencia de límites. Esto casa bien con lo comentado sobre el fallo de la función paterna, pues ésta tiene que ver con el límite necesario para que el cuidado recibido por el hijo sea el adecuado. Desde este punto de vista, desamparo tiene que ver con falta de límites, pues. 

El tratamiento que le administra a la fuerza ese psiquiatra podría conectarse, en la mente de Jack, con una parecida muestra de falta de límites en su crianza, lo cual habría disparado un mecanismo defensivo, preexistente, la huída, en este caso hacia ese futuro mejor en el que Jack encontraría el modo de corregir su vida, corrigiendo las de otros niños desamparados como él en su lugar. Jack debía de estar acostumbrado a huir. ¿No había sido la guerra una huída a otro mundo, totalmente distinto del suyo?

 

Y quizá Jack deseaba morir. Es otra interpretación basada en los hechos de la película, y en las conjeturas que he hecho sobre su pasado. Aquellos niños desamparados, como reflejos metafóricos de él, nos mostraban quizá una infancia de maltrato, como en el caso de la niña cuya madre está “ausente”, y otra de incomprensión, la del niño al que no se “ve" por lo que es. 

En un presente donde a Jack sólo parecen esperarle la incomprensión y el maltrato, ¿qué razones puede tener para seguir viviendo? El mismo Jack se queja, cuando está dentro del cubículo, de que él no pertenece a ese lugar… ¿a ese mundo? Él deseaba, en el fondo, quedarse en el otro mundo, para siempre.

 

 

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