Sex education (2019), Laurie Nunn

Sex education (2019), Laurie Nunn

LA DIVERTIDA IGNORANCIA ADOLESCENTE

 

 

Sex Education habla de adolescentes tal como lo haría cualquier serie americana bien hecha. Y hablar de adolescentes es hablar de sexo. Así que la idea de hacer al protagonista “especialista” en sexo, o “psicólogo”, es muy divertida. Porque además está bien plasmada.

 

 

Estamos tan acostumbrados a ver a los adolescentes tal como los representan en las series y películas americanas que no resulta discutible, como opción creativa, que un instituto inglés parezca idéntico a uno americano. Y que nosotros lo aceptemos. Porque, ¿que mejor modo de conectar con alguien que siendo tal como ese alguien espera que seas? Si nos gustan las ficciones americanas, ¿por qué no iban a gustarnos otras idénticas? 

 

Y lo cierto es que eso es lo más importante, dar lo que se te pide, si pretendes conectar con alguien: o sea, tal como dicen en esta serie, en un momento de su primera temporada: que dos personas estén juntas puede ser pura suerte, pero eso no quiere decir que para que eso ocurra no deban existir cosas (importantes) en común entre ambas. En otras palabras, sólo nos gusta quien (o lo que) nos da lo que deseamos, y deseamos lo que tiene mucho que ver con nosotros, de alguna u otra forma.

 

Así que sí, esta serie parece americana, y eso, al menos en este caso, funciona. Los americanos saben hacer esto muy bien, lo de vendernos historias, por más irreales que sean. En el fondo, detrás de la irrealidad (el envoltorio deslumbrante) hay algo muy real (los conflictos humanos), y eso es lo que nos hace conectar. Y conectar es lo que buscamos.

 

Sex Education habla de adolescentes tal como lo haría cualquier serie americana bien hecha. Y hablar de adolescentes es hablar de sexo. Así que la idea de hacer al protagonista especialista en sexo, o psicólogo, es muy divertida. Porque además está bien plasmada. A fin de cuentas, tal como lo plantean aquí, “saber” de sexo no hace al chico más listo, realmente, o más adulto / maduro. No. Él sigue siendo un adolescente "idiota", inmaduro, que no se entera de nada... de lo que le pasa a él. 

 

Es una variante que da mucho juego, la verdad. Vemos lo de siempre, lo liados que está los adolescentes, gracias, en parte, a los “inútiles” de sus padres, que como vemos aquí, no por ser (psicólogos) adultos, supuestos individuos maduros o incluso expertos en comportamiento, saben criar a un ser humano. O sí, cada uno como puede, torpemente, con aciertos y errores. 

 

Pero en esta serie van a lo fundamental, no se andan mareando la perdiz. Sexo, sexo, sexo. Y no es que la serie sea un gran drama, por otro lado, porque al estar planteada como las series americanas al uso, o sea, a las buenas y entretenidas, pero no ambiciosas, arriesgadas, series americanas, acaba cayendo en soluciones fáciles, en gratificaciones fáciles, quiero decir, para el espectador. Todo, más o menos, debe acabar bien, porque eso es lo que queremos todos. A nadie amarga un dulce. Y "dulce" es la palabra clave aquí.

 

El reparto merece unas líneas aparte. Está muy bien, en general, pero yo destacaría al protagonista, Otis, un gran personaje muy bien interpretando, con matices, rico. Hay otros personajes a gran altura, como Adam, el gay reprimido, y Ruby, la popular despiadada, ambos brillantes y divertidos a su manera. Pero como digo, muy bien en general.

 

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