Pig (2021), Michael Sarnoski

Pig (2021), Michael Sarnoski

LA COcina COMO DEMOSTRACIÓN DE ego

 

 

Cada uno de los platos cocinados por Rob es un conjuro elaborado para producir, mágicamente, la realización del mismo deseo infantil, la completud, la no falta.

 

 

Rob vive aislado en una cabaña, con su cerdo por única compañía. Amir pasa semanalmente por allí y le trae provisiones. A cambio, Rob le da las trufas que encuentra su cerdo en el bosque. Cuando le roban a Rob el cerdo, emprende una odisea para recuperarlo, acompañado de Amir.

 

Lo que vemos a continuación  es un viaje de descubrimiento mutuo, el que emprenden Rob y su acompañante. Hasta ese momento la relación entre ambos se había limitado a una pura y dura transacción comercial, sin aparente implicación emocional o personal. El crecimiento de esta relación es la razón de ser de la película.

 

Rob, como descubrimos en el viaje, se ha retirado de la vida (de las relaciones), a causa de una pérdida, que no ha podido superar. El propio padre de Amir es, como veremos, una especie de reflejo de Rob, en este sentido. La cosa va, se podría decir, de la dificultad para aceptar la pérdida. La castración, en términos psicoanalíticos.

 

Rob era un chef muy reputado. En una escena clave de la película, que define al personaje, Rob le cocina al padre de Amir la misma cena que éste disfrutó con su esposa, ahora en coma, cuando visitaron su restaurante, y le explica que él recuerda cada plato que ha cocinado y cada cliente al que ha servido. Rob quiere producir un efecto, quiere impresionar a su comensal. Quiere sentirse especial, a sus ojos. Eso es lo que siempre busca en sus clientes, tan importantes todos. Quizá no pueda aceptar menos que eso, la total rendición del otro a su talento, en clara manifestación del Yo Ideal infantil. 

 

El padre de Amir queda impresionado, de hecho. El recuerdo de su mujer, a la que él no puede dejar ir, es el reflejo, como decía, de la añoranza de Rob de su cerdo, a su vez un sustituto éste de su mujer muerta. Objetos a los que llenar y por los que ser llenado, en representación de la relación fusional del bebé con su madre. Cada uno de los platos cocinados por Rob sería, entonces, como un conjuro elaborado para producir, mágicamente, la realización del mismo deseo infantil, la completud, la no falta.

 

Ambos objetos, el cerdo y la mujer muerta, están claramente vinculados. Así me parece que lo establece la película cuando muestra el llanto de Rob al descubrir que el cerdo murió cuando se lo llevaron: sólo entonces se permite éste volver a escuchar la voz grabada de su mujer. Este es el significativo desenlace de la odisea emprendida originalmente en busca del cerdo. 

 

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