Freedom uncut (2022), George Michael, David Austin

Freedom uncut (2022), George Michael, David Austin

ENCUENTRO CON LOS LÍMITES EN EL ESTRELLATO

 

 

El cantante fue víctima en su vida de una clara falta de límites. Él no pudo aceptar menos que ser amado (sin límites) por el mundo, tal como quizá lo fue por su madre.

 

 

George Michael quería ser un cantante famoso. Cuando lo consiguió, quiso ser el más grande. Esto lo hizo realidad al publicar su primer disco en solitario. Después se empeñó en hacer las cosas a su manera como músico, sin verse sujeto a las reglas del sistema al que él había aceptado pertenecer. Esto le costó un poco más, pero también acabó saliéndose con la suya. Llegó finalmente un día en que topó con una barrera infranqueable. Fue una llamada de atención bastante mezquina, todo hay que decirlo, pero aún así “correcta”, que vino a colocarle en el escenario de confrontarse con los límites. No podía, sencillamente, hacer lo que diera la gana.

 

No es mucho lo que este documental cuenta sobre la vida de George Michael. No, al menos, en lo que respecta a su biografía. Está muy concentrado en ciertos aspectos de su historia, mientras que otros, quizá igualmente importantes, los ignora. Pienso que nos interesa profundizar en ellos porque Michael es un ejemplo perfecto para entender la faceta más nociva del narcisismo. De lo contrario uno se quedaría con esta impresión parcial y superficial de su personalidad, basada en el brillo cegador de un talento enorme, igualmente relacionado con ese narcisismo.

 

El documental se centra en dos aspectos de la vida de Michael. Está, por una lado, su trabajo artístico, con el deseo de fama y las consecuencias de adquirirla como temas principales. Y luego está su relación sentimental con Anselmo Feleppa, el primer hombre al que amó, en sus palabras, convertido en uno de los ejes de su vida y, tal como nos lo muestra aquí, objeto de su adoración. Más allá de esto no hay prácticamente datos biográficos, una descripción de su contexto familiar, de su pasado. El cantante no habla de estos temas, o lo hace sólo tangencialmente. Por fortuna, tenemos el contenido deducible de sus palabras, esto es, lo inconsciente (aspecto que en todo relato está presente). Aquello que Michael dice, equivalente a las imágenes que se recuerdan al despertar de un sueño, es menos interesante que el contenido latente más allá de ello, las ideas censuradas por el superyó, inconciliables con la consciencia (ver la reseña de Rectify), que sólo puede ser conocido mediante la interpretación. Michael habla de sí mismo sin darse cuenta, por así decirlo. Así que, como suele ser habitual en las obras autobiográficas, también en ésta hay material personal oculto, que su autor nunca quiso o pudo mostrar (quizá porque no lo vio), disponible para el que le interese a través de la interpretación psicoanalítica. Material a través del cual podremos conocer el habitualmente oculto lado mortífero del narcisismo.

 

George Michael fue un hombre a la vez brillante y “oscuro”, que por su fama provocó sentimientos muy intensos, como es lo habitual en la relación que las personas establecen con aquellos a los que eligen como sus referentes. Las personas miran a este tipo de figuras como guías, como modelos, pues es propio de su naturaleza fijarse en personas destacadas, apuntar alto. Nadie más alto, en el principio de la vida de todas ellas, que el padre, con el cual quizá las estrellas como Michael tienen en común el generar el mismo tipo de vínculo. De ahí el deseo de saberlo todo de ellas, que tiene que ver, en parte, con la búsqueda de modelos de vida. Los llamados fans querrían hacerlo todo como sus estrellas favoritas, tal como antes trataron de imitar a sus padres.

 

Por otro lado, y es lo que más me interesa tratar aquí, Michael es un personaje que invita a pensar la naturaleza del estrellato. Éste se puede entender como el lugar donde él esperaba ser admirado y donde, por sobre todas las cosas, pensaba que sería amado, según sus propias palabras. Yo acotaría: amado más que nadie. Estaría parafraseando al cantante, que no se conformaba con menos que ser el “más grande” de los cantantes del mundo.

 

Dada la definición que propongo aquí, ser una estrella, alguien famoso por su talento musical, es diferente de querer ser como una, esto es, parecerse a alguien en particular. Más allá de lo obvio, me refiero a que lo primero estaría relacionado con el deseo de estar en un lugar de privilegio como el que anhelaba Michael, mientras que lo segundo se vincularía con el de tener un modelo, alguien como el padre, o como el propio cantante. El psicoanálisis llama Ideal del yo a este modelo que sirve de guía al ser humano, que tal como lo he apuntado arriba estaría vinculado con la figura del padre. Y Yo ideal al lugar de privilegio anhelado, al que yo relaciono con el del estrellato. Sería un lugar en el que todos habríamos “estado" en algún momento, ligado a la infancia, al regazo materno, y al que, en el fondo, desearíamos volver. Lugar al que en la fantasía solemos llamar también paraíso.

 

¿Por qué quería Michael ser una estrella? A esta pregunta ya la hemos respondido, en parte. Él pensaba que así sería amado, así lo dice. Luego no se detiene a explicar qué significa eso exactamente. No dice que no hubiera sido amado, por ejemplo, y que por eso quería ser una estrella. Casi nos veríamos invitados a pensar que le había faltado ese amor, en su infancia. Pero cualquiera que haya leído su biografía, o visto este documental, sin ir más lejos, podrá suponer que esto no debió de ser así, no necesariamente. Es que parece evidente que fue amado por su madre (y mucho, probablemente), dado el modo como la recuerda (de hecho, se podría pensar que tuvo más de una “madre” amorosa, si se nos permite ver en sus hermanas a madres sustitutas, o por así decirlo a otras mujeres maternales en su vida; aquí no se habla de ellas, pero es sabido que jugaron un papel en la definición de la persona y del personaje). En resumen, podríamos decir, sin mucho miedo a equivocarnos, que Michael había sido una persona con pocas carencias, en este aspecto. Por ello pienso que no se trataría tanto de que él deseara ese amor porque no lo hubiera tenido. Muy al contrario, justamente por haber sido tan amado, me inclino a pensar que sería difícil para él contentarse con menos. Es desde esta óptica como habría que entender su deseo de fama. Él aspiraría a tener más amor que nadie, así precisamente se entendería su deseo de ser el número uno.

Estaríamos hablando de un amor sin límites, por lo tanto. De tener todo el amor. Algunos acontecimientos de su vida, sobre todo los más extremos, tales como el crítico episodio del urinario, o los sucesivos problemas al volante en las vías públicas, se entenderían difícilmente sin tener en cuenta el particular modo de entender el amor de Michael.

 

El cantante, esto es evidente escuchándole, se veía como alguien muy grande. Los que, como él, desean la fama, muy probablemente poseyeran esa “fama” ya en su infancia. En su hogar, en los brazos de su madre, debieron de sentirse como estrellas, ídolos objetos de adoración. Fueron muy probablemente idolatrados por esas madres, sus primeras fans.

Así nacería un narcisista como él, que en el sentido más obvio del término, como Narciso, cultivaba una particular admiración de su propia imagen (ahí están las incontables fotos de su bello rostro para probarlo), y era en el escenario donde encontraba sus mayores satisfacciones, pudiendo ser adorado por estadios repletos de fans (lo más cerca que quizá se pueda estar de la adoración sin límites materna). Michael era alguien a quien le gustaba hablar de sí mismo, más allá de lo saludable, a veces, pues no sólo exponía su intimidad en entrevistas o en los diferentes documentales dedicados a él, sino que se “desnudaba” aún más públicamente en sus canciones, y acabó llevando esta costumbre demasiado lejos, permitiéndose libertades excesivas en lugares públicos, como es tristemente notorio. Entonces se topó con la ley, que le vino a decir que no todo estaba permitido.

Son las facetas del Yo Ideal, cuya naturaleza consiste justamente en ser ese lugar imaginario donde el individuo se ve como Narciso, esto es, perfecto. Es una una parte consustancial del (psiquismo del) ser humano, que se forma como proyección proveniente de los padres, los cuales al tener hijos colocan en ellos sus fantasías infantiles de perfección, alimentando así su narcisismo y dando vida a la vez al de sus hijos. Es un lugar imaginario que puede sin embargo llegar a apropiarse de la realidad del individuo, a ocuparlo todo, por así decirlo. Para que esto no ocurra se debe producir una jugada maestra, de la que participen los tres miembros de la familia, la madre, el padre y el hijo. El psicoanálisis lo llama Complejo de Edipo, y es importante fundamentalmente por sus implicaciones “legales”, esto es, por la introducción en la vida del hijo de la Ley, el límite (también llamado tabú del incesto, el primer límite). Su aparición coloca cada cosa en su sitio. Así la realidad tendrá su lugar, y lo imaginario el suyo. Nada lo ocupará todo. La madre y el padre son los responsables de que esto ocurra. Da la impresión de que la madre de Michael no supo ver en qué lugar su adoración colocaba a su hijo, y de que el padre falló en su función de corte, de límite entre madre e hijo. El modo como esto normalmente funciona tiene que ver con el correcto posicionamiento de ambos padres en relación con la Ley del padre, con su correcto atravesamiento por ella.

 

La relación con Anselmo, el tratamiento del amante como ídolo, como objeto de adoración, que en mi opinión le da Michael en el documental, también se podría entender desde la óptica del Yo ideal. El culto del otro sería, visto así, el culto de uno mismo. Culto que uno se dedica precisamente en el Yo ideal. Michael vería en el otro, ese hombre no muy distinto de él, un reflejo de sí mismo, como Narciso en el agua, y al amarle se estaría amando a sí mismo, por así decirlo. También podríamos entender así la homosexualidad del cantante.

 

Volviendo sobre los episodios más truculentos de la vida de George Michael, podría decirse que éstos fueron las pruebas de que el cantante fue víctima en su vida de una clara falta de límites. En aquellas circunstancias esta falta resultaba evidente, pero en los diferentes peldaños de su ascenso a la fama era igualmente posible señalarla. El deseo de destacar es lógicamente rastreable en la relación con la madre, en la búsqueda de su amor, por cuanto es este un deseo universal. Michael, sin embargo, debía de “saberse" el mejor, esto es, el vencedor por aclamación en la competición edípica, con las hermanas tanto como con el padre, probablemente. Tanto, que podemos pensar que ya antes de ser el número uno mundial se podía ver en lo más alto del podio sin dificultad. Debía de ser tal el concepto de sí mismo, que nada que fuera menos que eso sería aceptable para él.

Es desde este supuesto que pienso que debería ser comprendido su enfrentamiento con Sony, su discográfica. Él no podía dar por bueno otro resultado sino el que él deseaba, esto es, ser liberado de su contrato, pues lo único justo era lo que él pensaba. Y lo justo era que le dejaran hacer lo que le diera la gana con su música, sin tener en cuenta que esa música también le pertenecía a Sony. En la realidad en que vivimos, la sociedad humana, la justicia tiene que ver con los límites dictados por la ley escrita, y según estos, él no tenía razón. No es que otras consideraciones éticas, como lo podían ser los argumentos de Michael, fueran injustas. Es que en el caso no tenían un lugar determinante. Y seguramente fuera una pena que las cosas tuvieran que ser de ese modo, en cierto sentido, pues es evidente que los amantes de la música se pudieron perder el fruto de su trabajo durante todos los años que duró su litigio, que era un litigio con la realidad. Desde el punto de vista de la ley, en términos de ley escrita tanto como de ley paterna, esta pérdida habría sido provocada por la obstinación de Michael, antes que por otros factores. Era el deseo sin límites del cantante lo que le había hecho imposible pactar, pues todo pacto habría implicado alguna renuncia por su parte (tanto como por la de la discográfica, lógicamente). Esa habría sido su perdición.

 

0
Feed
© 2024 Cine al Diván Todos los derechos reservados
Producido por BeeDIGITAL