El juramento (2001), Sean Penn

El juramento (2001), Sean Penn

EL CAMBIO VIVIDO COMO PÉRDIDA

 

 

La jubilación es un reto, como lo son todos los cambios. Es el reto de comprometerse con otra cosa, otra vida, cuando uno no conoce nada más. Quizá en el momento de afrontarlo una persona descubra que no está verdaderamente preparada, como Jerry.

 

 

Justo cuando se celebra su fiesta de jubilación como policía, Jerry decide implicarse en el caso de asesinato de una niña. Ante el dolor de la madre, se compromete a encontrar al asesino. Para ello, se retira a vivir en la zona de los hechos. Una vez instalado, entabla relación con una madre soltera y su hija, de edad parecida a la de la víctima. Jerry sospecha de un vecino del lugar. Cuando su “ahijada” se convierte en objeto de interés del sospechoso, Jerry la utiliza como cebo para atraparle.

 

Dos hechos me llaman la atención en la historia de Jerry, cuando me propongo entenderle psicológicamente. El primero es su empeño por seguir trabajando con la misma implicación de siempre a escasas horas de empezar su jubilación. El segundo es la promesa a la madre, obviamente. Hay más cosas llamativas, pero estas dos me parecen cargadas de “autenticidad”. Otras, como la muy sorprendente decisión de comprar una gasolinera, me parecen arbitrarias, quizá forzadas por una imaginación manipuladora. 

 

Pienso que hay autenticidad en la descripción de los actos de un personaje si en ellos se busca la coherencia con lo sabido de él. Jerry se nos describe como un hombre comprometido con su trabajo. Desde esta perspectiva, entiendo su actitud cuando debe abandonar lo que quizá es su único vínculo con el mundo, con los otros. Él no tiene familia. Y como suele ocurrir cuando el trabajo lo es todo, quizá no tenga amigos tampoco. Podríamos incluso conjeturar que su soledad se debiera a dificultades afectivas, y que ello le empujara al trabajo. Puedo entender a Jerry, entonces, cuando ante las implicaciones de su jubilación se resiste al cambio. Es que pierde mucho en ese cambio. La jubilación es un reto, de por sí, como lo son todos los cambios. Es el reto de comprometerse con otra cosa, otra vida, cuando uno no conoce nada más. Quizá en el momento de afrontarlo una persona descubra que no está verdaderamente preparada, como Jerry. Quizá sólo entonces esa persona entienda a qué se enfrenta. Y aunque también podría ser vivido como recompensa y como ganancia, ese cambio, éste no me parece el caso. 

 

Al hilo de estas ideas, podría entender igualmente el gesto de Jerry con la madre afligida, por otro lado tan poco “profesional”. Es que el compromiso con ella le obliga a seguir trabajando. Sería una excusa, entonces.

 

Menos comprensible me parece otro aspecto importante de la trama, siempre atendiendo a la razonabilidad psicológica de los planteamientos. 

No me cuadra que alguien tan poco capaz de relacionarse como Jerry consiga de golpe y porrazo tener una familia, ni aunque ésta sea adoptiva, como es el caso. Me creería su deseo de tenerla, dada su soledad histórica. Sobre todo si se lo planteara como un deseo de naturaleza inconsciente, pues alguien como él seguramente estaría muy “defendido” contra el vínculo con el otro, “enterraría” el deseo de vincularse en su inconsciente. Dada, de nuevo, su incapacidad afectiva y el sufrimiento que esta le habría causado, principalmente en la infancia. 

No me creo, por tanto, que Jerry desarrolle espontáneamente esa capacidad que es necesaria para dar lugar al otro, para permitirle que se le acerque más allá de sus defensas arcaicas (infantiles), seguramente muy bien plantadas en su mente. Alguien así estaría muy a la defensiva, manteniendo las distancias, impidiendo al otro que se le acercara tanto como para crear un vínculo de compromiso.

 

Y es que las dificultades afectivas tienen que ver con el rechazo sufrido en la infancia. Éste es el causante de la falta de conocimiento afectivo, digamos. Ser rechazado, de niño, conduce a encerrarse y a no pedir. A no pedir ayuda y tampoco aclaraciones. Lo primero significa no (aprender a) resolver problemas, lo segundo no entender correctamente las cosas. Ser rechazado en la infancia conduce también a perpetuar este modo de proceder, el mantenerse alejado del otro, por autoconservación (para evitar el rechazo, quiero decir). Es la ignorancia resultante de este modo de ser la que hace difícil relacionarse, en suma. 

 

Alguien como Jerry habría tenido muchos problemas para conseguir acercarse a alguien como esa madre y como su hija. Por más que lo hubiera deseado, insisto. En esta película se muestra esa posibilidad como algo muy factible, muy bien llevado por él, además. Y no es creíble. 

Sí deseable, para Jerry y para el espectador, de ahí la manipulación para que ocurra.

 

Sí me parece bien planteado otro hecho del desarrollo de esta historia. Me refiero principalmente al modo como Jerry compromete la seguridad de la niña en nombre de sus objetivos profesionales (dada su naturaleza profesional, quiero decir). Es como si no fuera capaz de entender otra cosa que su profesión. No, por tanto, los límites que deben respetarse en atención al otro. No el modo como funcionan las relaciones.

 

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