Desconexión (2012), Henry Alex Rubin

Desconexión (2012), Henry Alex Rubin

¿CONECTAR O DESCONECTAR?

 

 

Para conectar hay que encontrar al otro que se encuentra en uno mismo. Es el deseo quien lo revela, pues se dirige siempre a lo que no se tiene, a lo que está afuera. Pero el deseo es peligroso, pues revela también una falta, una incompletud. Al otro se llega por el reconocimietno de esta falta.

 

 

Un adolescente solo, perdido, se agarra a un clavo ardiendo. Una hermana distante, narcisista, se ocupa de sus asuntos. Un padre que huye de su adolescencia, olvidando en el proceso que es padre. Otro que cuando se ve obligado a conectar con su hijo no sabe cómo, así que no lo hace. Un matrimonio roto por la pérdida, que no encuentra razones para mantenerse en pie. Historias todas que ponen el acento en la dificultad de vivir y en la dicotomía conectar/desconectar de esa vida tan difícil. De los otros, en realidad. 

 

Obviamente la desconexión, el olvido, facilitan la supervivencia, la autoconservación pura y dura. La conexión es, en cambio, la promesa de una felicidad que no llega, que quizá no existe. Es, casi, una amenaza de la que hay que aprender a protegerse, un combate a muerte, de nuevo, por la supervivencia. Con puñetazo en el estómago de propina.

 

A pesar de todo, a pesar de que el panorama conectivo no pinta nada bien, los personajes de esta película se mueven siempre, claramente, en dirección a algo o a alguien, buscando esa conexión anhelada. Lo que la película parece concluir es que es más fácil encontrarla en un trabajo, en una ocupación o en una afición, que en otra persona.

 

Tristemente, ninguno de los personajes que he descrito a grandes rasgos al principio, deja de estar solo, al final. A menos que entendamos que en ese camino han conseguido encontrar algo en su interior: su angustia, una angustia de la que huían, de la que no querían hacerse cargo, negada, de la que ahora son conscientes. Los padres recuerdan su amor por sus hijos, la hermana echa de menos al hermano al que no hacía caso. Quizá, entonces, sea ahí donde resida el otro con el que deberían conectar: en ellos mismos: es su deseo, el deseo de conectar, también, con el otro de afuera, para lo cual deben primero relacionarse consigo mismos.

 

Muy buena película. Muy bien planteado el conflicto central que quiere tratar desde varios ángulos. Variedad necesaria para dar cuenta de la complejidad de la vida y de la dificultad para vivirla. Nada es blanco o negro, todos y cada uno de los personajes de esta historia carecen de algo y buscan algo, ninguno puede ser responsabilizado de (todos) los males del otro, sólo, en todo caso, de cobardía, de esconderse de sí mismo, de esconderse de su deseo de conectar y de vivir en la desconexión.

 

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