Bosch (2014), Eric Ellis Overmyer

Bosch (2014), Eric Ellis Overmyer

ESTUDIO DE PERSONAJES

 

 

Esta serie vocación de profundizar, de ir más allá de la fórmula procedimental. Le importa lo que cuenta. A sus personajes les mira sin miedo de verlos de verdad. El psicópata también es una persona. Como la  anciana, y la prostituta que ha cazado un buen marido.

 

 

Harry Bosch es un policía tan entregado y recto como indisciplinado. En pocas palabras, no se vende, tiene principios de hierro, y hace las cosa a su manera, no acepta límite alguno en la prosecución de su trabajo, tal como él lo entiende. Una especie de McNulty, vamos, pero con cabeza, menos idiota.

No es esta la única vía de contacto que veo con The Wire. También tiene esta serie vocación de profundizar, de ir más allá de la fórmula procedimental. Digamos que le importa lo que cuenta. A sus personajes les mira sin miedo de verlos de verdad. El psicópata también es una persona. Como la  anciana, y la prostituta que ha cazado un buen marido. El detective, Bosch, nos los descubre a todos, si le seguimos en sus investigaciones. Porque a él las apariencias no le engañan, quiere saber la verdad, y para eso tiene que mirar sin prejuicios. 

 

Es curioso como una serie que es, como decía, un procedimental, se convierta por obra y gracia del deseo de saber más, en un estudio humano, en una especie de psicoanálisis. Casi parece que es inevitable, que siempre debió ser así. Claro, debe haber un interés por contar algo, que sea la expresión de ese deseo de saber. Visto así, no puedo evitar pensar que todos los CSIs del mundo son en realidad engañabobos, que no hay en ellos el más mínimo atisbo de personalidad, o sea, de algo propio, de algo que alguien quería contar de sí mismo, a través de una ficción. Lo que viene siendo la propia humanidad, vamos.

 

Si no le pongo más nota a esta serie es porque el actor protagonista no acaba de convencerme. Le veo algo soso, anodino. Una pena y una gran lacra, porque él debe cargar con una parte grande del peso dramático, aunque sólo sea porque tiene más tiempo de pantalla para él. Y no lo digo porque sea mal actor, que puede que sea limitado. Pero no es eso. Es que no tiene carisma. En mi opinión el carisma es más importante que el talento, en personajes de este género. Si no que se lo digan a Clint Eastwood. O a un Clint Eastwood moderno, Timothy Olyphant, cuyo Raylan Givens es el mejor ejemplo que se me ocurre de lo que digo. Un tipo magnético, con ese carisma que compensa con creces las limitaciones interpretativas. Que hace que nos fascinemos, dejando que otros más talentosos se luzcan igualmente a su lado, de otro modo, y nos fascinen también. Este otro actor, Tituts Welliver, no tiene, en mi opinión, nada de eso. Una pena.

 

 

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