A bag of hammers (2011), Brian Crano

A bag of hammers (2011), Brian Crano

EL DESEO DE CRIAR A UN HIJO
 

 

 

Un hijo “bien” cuidado es aquel que recibe “todo” lo que le hace falta. El deseo de unos padres de tenerlo, de por sí, no le acercará a este escenario óptimo. Si se acompañará del de criarle se darán unas condiciones mejores para ello.

 

 

Dos amigos viven despreocupadamente hasta que el encuentro con un niño huérfano desamparado les hace replantearse su vida. Ese niño tiene pocas opciones: o bien acabará dentro del sistema de hogares de acogida, o ellos intentarán a hacerse cargo de él. La primera parece la opción “lógica”, lo segundo es más “raro”.

 

La paternidad. La orfandad. La inmadurez. Estos me parecen los temas fundamentales de esta película. El planteamiento es interesante, porque se podría pensar que el problema de la orfandad tiene soluciones claras, pero la película ofrece ideas para la reflexión. La principal, para mí, sería que no está tan claro qué es lo que hace padre a una persona, o dicho de otro modo, qué debe poseer una persona para ser (un buen) padre (y, por tanto, bajo los cuidados de quién estaría mejor un niño huérfano).

 

Cuando su madre muere, Kelsey “acude” a sus dos vecinos, a los que ha empezado a conocer. Es una decisión natural. Se podría decir que hay una buena relación entre ellos. Obviamente una relación superficial, que diríamos de vecinos con buen rollo. Para Kelsey, sin embargo, eso es suficiente, por eso les busca. Es un niño necesitado, que encuentra lo que necesita en sus vecinos.

 

Para los niños la atención del otro lo es todo. No son aparentemente exigentes, se conforman con algo de esa atención. A Kelsey su madre no le prestaba mucha. Ésta podría haber sido suficiente, hipotéticamente, pues él sobrevivía aún con lo mínimo, con un techo, algo de ropa y algo de comida. Pero ella no tenía deseo suficiente para seguir viviendo y seguir ocupándose de él. Su muerte había dejado a Kelsey sin esos mínimos. Desde esta perspectiva su madre no fue suficientemente buena. Ni en el fondo Kelsey tenía suficiente con ella, de ahí su acercamiento a los vecinos.

 

Sus vecinos son unos eternos peterpanes que no parecen por tanto tener deseo de paternidad. Hasta que se les presenta esta situación con Kelsey. Parece que el hecho de que él les elija despierta ese deseo (el de uno de ellos, en concreto). Un deseo que hasta donde sabemos faltaba en la madre de Kelsey (quizá deseó un hijo, quizá no deseó criarlo). Y aparentemente también en el padre, que no está. 

 

Pienso que los padres biológicos son los mejor “preparados” para ocuparse de un hijo, pero esto sólo porque/si desean a ESE hijo. Esta película nos hace pensar en esta problemática. ¿Existe un padre mejor que el que desea criar a SU hijo? ¿Existen unas condiciones mejores, para un hijo, que las que ofrece un hogar que le desea (que desea criarle) a ÉL?

 

También da que pensar la resistencia del entorno de Kelsey a plantearse estas cuestiones. Pareciera que todo fuera más importante que ese deseo de criarle, a la hora de pensar en las condiciones que debería reunir su posible acomodo. ¿Por qué a nadie parece importarle esto? ¿Es posible que nadie piense en la importancia (o en la existencia, siquiera) de ese deseo? En la película se apunta a esto, claramente. No sólo Kelsey, sino todos los personajes relevantes de esta historia parecen arrastrar el peso de la desatención o de la falta de deseo paternas. Su resistencia a ver lo que está frente a ellos, el hecho que ese niño necesita atención, o sea, ser deseado por alguien, parece una ceguera selectiva, una defensa quizá contra el recuerdo inconsciente del desamparo infantil sufrido por ellos mismos. Todo el sistema de “atención” social que muestra la película parece cortado por este mismo patrón, en realidad.

 

Para responder a la pregunta inicial, yo diría que para ser (buen) padre cuenta tanto (o más) querer serlo, en el sentido que he señalado, de querer criar a un hijo concreto, que el haber concebido a ese hijo. Como mínimo, pienso que es un asunto tan importante y complejo que merece ser pensado, más allá de lo evidente. Más allá de lo consciente, en otras palabras. A falta del padre biológico, la cuestión del deseo de crianza debería ser prioritario sobre otras variables, para señalar al mejor sustituto. El deseo, concretamente, de criar a ese hijo. Es éste el que hace atractivos a sus vecinos a los ojos de Kelsey. Porque él entiende que ellos le quieren. Que él les gusta, en otras palabras. Y ellos están decididos a cuidar de él.

 

 

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